El Palacio de Thonburi (Thonburi Palace), comúnmente conocido como el "Palacio Viejo", fue establecido en 1767 después de que el Rey Taksin restauró con éxito la independencia siamesa y declaró a Thonburi la nueva capital. Su ubicación a orillas del río Chao Phraya tenía un valor estratégico significativo, ya que incorporaba una fortaleza existente y dominaba vías fluviales vitales. Hoy en día, el sitio es cuidadosamente preservado por la Fundación para la Preservación del Palacio Viejo en cooperación con la Real Armada Tailandesa.
La estructura más notable dentro del complejo del palacio es el Salón del Trono, un edificio tradicional de estilo tailandés compuesto por dos salones reales conectados. Es el único salón del trono superviviente del período de Thonburi que permanece en gran parte intacto. Otras estructuras notables incluyen el Pabellón Kwang y las residencias gemelas de estilo chino, que reflejan la armoniosa mezcla de influencias arquitectónicas tailandesas y chinas características de esa época.
La atmósfera dentro de los terrenos del palacio es digna y reverente. Los visitantes a menudo rinden homenaje en el santuario del Rey Taksin y en el santuario Chao Pho Nu, buscando bendiciones para la prosperidad y la protección. El complejo también está directamente conectado con el Fuerte Wichai Prasit, lo que permite a los visitantes experimentar tanto la fuerza de las defensas históricas del río como el sereno paisaje ribereño.
Para los entusiastas de la historia y el arte, explorar el palacio se siente como retroceder a la era de Thonburi. Los aspectos fotográficos más destacados incluyen el elegante Salón del Trono blanco adornado con intrincados motivos tailandeses y la estatua del Rey Taksin representado sosteniendo su espada, un poderoso símbolo de coraje, liderazgo y unidad nacional.
Debido a que se encuentra dentro de un antiguo recinto real y actualmente bajo supervisión naval, visitar el Palacio de Thonburi ofrece un ambiente excepcionalmente tranquilo y honorable. Más que una atracción turística, se erige como una lección histórica viva, que invita tanto a visitantes tailandeses como internacionales a apreciar el legado y la resistencia de los antepasados de Tailandia.