La pagoda dorada destaca por su arquitectura única de estilo birmano, que cuenta con 233 pagodas más pequeñas que rodean la aguja central principal. Este diseño refleja la intrincada artesanía birmana que rara vez se ve en Tailandia, lo que la convierte en un hito distintivo del arte budista que atrae tanto a turistas como a peregrinos en busca de inspiración espiritual y belleza.