Aunque los visitantes a menudo los confunden, las aves que se ven en el Estanque del Espejo suelen ser garzas reales (Aosagi) o garcetas grandes. En la cultura japonesa, tanto las garzas como las grullas son símbolos sagrados de longevidad y buena fortuna. La garza, con su capacidad única para moverse por el aire, la tierra y el agua, a menudo se considera un mensajero espiritual.