Jardín de arces y musgo (Valle de Sengyokan)
Hogar de más de 2000 arces, este valle presenta una vibrante alfombra de musgo verde que cubre el suelo del bosque. En otoño, el dosel se transforma en un mar de carmesí y oro, creando un impresionante contraste con el musgo perenne: una armonía perfecta entre el paisajismo zen y la belleza natural.