Los espacios abiertos frente a Khao Chi Chan crean una sensación de amplitud y calma, invitando a los visitantes a reducir la velocidad y observar su entorno. Céspedes bien cuidados, elementos acuáticos reflectantes y siluetas de montañas distantes enmarcan la imagen de Buda de forma natural. Este entorno permite que el monumento se erija como punto focal sin sentirse abrumador. El equilibrio entre la vegetación, el agua y la piedra realza el ambiente tranquilo, lo que hace que la zona sea ideal para paseos tranquilos, la contemplación o simplemente para apreciar cómo el paisaje se ha moldeado para apoyar una experiencia espiritual.