Al entrar en los terrenos del templo, te sorprende de inmediato el aura sagrada de la antigua sala de ordenación, que alberga a "Luang Pho Sila", una venerada estatua de Buda de piedra arenisca al estilo de Lopburi protegida por un Naga. Lo más destacado es la colección de murales pintados personalmente por "el Príncipe de Chumphon", que reflejan tanto las enseñanzas budistas como su profunda lealtad a su maestro. Además, las viviendas tradicionales tailandesas de madera para monjes, conservadas en su forma original, son testigos silenciosos de la época en que "Luang Pu Suk" residió aquí e impartió su vasto conocimiento a generaciones de discípulos.