Después del atardecer, la playa se transforma en la primera costa iluminada de Japón, diseñada por Motoko Ishii. El resplandor azul inspirado en la luz de la luna crea una atmósfera romántica y etérea. También es un lugar privilegiado para presenciar los famosos espectáculos de fuegos artificiales de Atami durante todo el año, que iluminan el cielo oscuro del océano.