La majestuosa gran estatua blanca de Buda se alza con gracia detrás del Templo Azul, brillando como una perla contra el cielo. La exquisita artesanía y los fluidos detalles de estuco aportan una sensación de vida divina a la estatua. Ubicada frente al vibrante templo, su serena presencia irradia pureza y compasión, ofreciendo un momento de paz para todos los que la visitan.