El salón exhibe una exquisita carpintería japonesa, presentando un enorme techo a cuatro aguas y a dos aguas conocido como "Irimoya-zukuri". Construida con madera oscura y erosionada, la estructura está reforzada por vigas de soporte intrincadamente talladas que reflejan las influencias arquitectónicas budistas, enfatizando tanto la estabilidad como la elegancia.