Arquitectónica e históricamente, Jikeido es un magnífico ejemplo del diseño budista del período Edo. Alberga los orígenes de los "Omikuji" (tiras de la fortuna), una tradición iniciada por el mismo sacerdote consagrado en su interior. La estructura de madera y los intrincados detalles de la sala reflejan los estrechos vínculos del templo con el shogunato Tokugawa. Visitar esta sala ofrece una conexión directa con siglos de patrimonio religioso japonés y las costumbres vivas que continúan prosperando en la actualidad.