Comúnmente definidas por sus cabezas de gran tamaño, largas narices rectangulares y cejas gruesas, estas estatuas irradian una presencia estoica. Sus lóbulos de las orejas alargados y sus ojos hundidos reflejan el arte antiguo, mientras que sus enormes cuerpos de piedra se erigen como símbolos de protección ancestral y fuerza perdurable en todo el paisaje.