En primavera, el Parque Tokkonoyu se transforma en un delicado santuario rosa. Los árboles Shuzenji-kanzakura florecen temprano, cubriendo la orilla del río con flores vibrantes. Es una escena poética donde los pétalos que caen se encuentran con el vapor de las aguas termales, creando una atmósfera onírica y nostálgica.