Originalmente una rama del Santuario de Miya, este santuario de estilo Nagare-zukuri se conoce localmente como "Otorisama". Históricamente venerado por la fortuna militar, ahora sirve como guardián de la seguridad del hogar y la prosperidad empresarial. El vibrante festival Tori-no-Ichi se celebra cada 3 de diciembre, donde los visitantes se reúnen para recibir rastrillos de la suerte y bendiciones de un millón de ryo para acumular riqueza futura.